Secretaría de Cultura del Partido Revolucionario Institucional
Omitir vínculos de navegaciónInicio » Sala de Prensa » Nota
HONORES A  LA BANDERA CON LA ESCUELA SECUNDARIA DIURNA NÚMERO VEINTE
HONORES A LA BANDERA CON LA ESCUELA SECUNDARIA DIURNA NÚMERO VEINTE

DISTRITO FEDERAL
Miércoles, 09 de abril de 2014

Discurso


SOÑAR LA BANDERA

 

Queridos alumnos y maestros de la Escuela Secundaria Diurna número 20 “José Arteaga”, Maestra  Ana Lilia Velázquez Carbajal, Directora del plantel,  les agradecemos su presencia y disposición al aceptar ser los invitados especiales en este importante evento.

Reciban un saludo cariñoso del Dr. César Camacho, Presidente del Comité Ejecutivo Nacional del PRI.

   Esta es su casa y asisten a una ceremonia que mes con mes organiza la Secretaría  de Cultura de nuestro partido para rendir honores a la bandera.

   Esta mañana,  alguno de ustedes, pudo haberle    preguntado a sus maestros: ¿Para qué  vamos ir al PRI? Permítanme contribuir a dar respuesta a esa inquietud: porque queremos compartir con ustedes algunos sueños.

   Queremos ayudar a que los jóvenes se apoderen de la bandera, de nuestra bandera. A que cada uno de ustedes y cada uno de los estudiantes de México, niños y jóvenes,  se apropien del escudo nacional y lo coloquen dentro de su corazón.

  A su edad, todos  nos identificamos con algún personaje de la televisión. Hay, por ejemplo, un protagonista  de la literatura moderna juvenil, cuya historia ha sido llevada al cine y cuyos poderes mágicos  le permiten, montado en una escoba, llegar a lugares increíbles nunca vistos.

   Recordamos también las escenas de un clásico de la literatura universal, Alicia en el País de las Maravillas, donde un conejo nos hace viajar por un mundo que está al revés.

Hagamos este día, por lo tanto, un juego imaginario. Pensemos de pronto que esa águila, que se encuentra en el centro de nuestra bandera,  sale volando y nos lleva con ella montados en sus alas.

Imaginemos que  recorremos el Valle, que un día, hace muchos siglos, ella sobrevoló, para decidir donde debía asentarse un grupo de hombre y mujeres, de jóvenes y niños que venía de un lugar desconocido.

  Cerremos los ojos y pensemos en el cielo trasparente que ella debió haber visto; las nubes blancas posadas sobre la altas cumbres, que son las cumbres de México; el agua cristalina de un lago en cuyo centro había un islote echo de peñascos y donde  posó sus garras, para devorar  una serpiente que pretendía impedir  el nacimiento de una nación.

   ¿Por qué hacer este viaje imaginario? Porque queremos que utilicen todos sus sentidos, sus ojos, oídos , la piel y su fantasía para enamorarse de México.

Les digo esto porque el amor no es sencillo. El amor a un hombre, a una mujer, a una bandera, a un país no se da así como así. El respeto, la admiración, a todo y a todos forma parte de nuestra voluntad, disposición y aprendizaje.

Sus padres aprendieron a quererlos tal vez desde el momento en que los concibieron, tal vez  cuando vieron en la cuna su primera sonrisa. No se. Lo único cierto es que el amor también necesita de maestros.

  Y hoy los hemos invitado aquí para que juntos aprendamos a querer a lo que es nuestro y nada más que nuestro.

   Ustedes me preguntarán y de qué nos sirve querer a la bandera. Pararnos frente a ella, aprender un himno, catar.

   Si yo les preguntara hoy: ¿Cuántas veces al día, a la semana, al mes piensan en la bandera? Seguramente me dirán que nunca. Si les preguntara ¿Qué sienten cuando la ven? Tal vez me digan que cierta emoción o, nada.

   La bandera representa a nuestro país. Es la casa donde nacimos. Casa única, porque es nuestra. Estén donde estén y vayan donde vayan… defiéndanla. Porque al defenderla se dignifican y dan valor a sí mismos.

   Nunca la olviden. Porque quienes la olvidan nunca terminan bien.

Piensen que cada  mexicano es hermano de otro mexicano. Que esa es la razón por la cual no podemos ofendernos entre nosotros, odiarnos entre nosotros matarnos entre nosotros.

Seamos blancos, mestizos o indígenas; profesemos la religión que profesemos, hablemos español o náhuatl, corre por nuestras venas la misma sangre.

Eso es todo lo que quería decirles. Agradecerles que, por un momento, soñáramos juntos. Decía el poeta nicaragüense, Rubén Darío: “ Cuando la Patria es chica, grande se  sueña”

   México puede ser tan grande como ustedes quieran. Súbanse a las alas del águila y lleguen con ella hasta las cumbres más altas. MUCHAS GRACIAS.



Visitas: 9786




SÍGUENOS EN:

TWITTER
LO MÁS LEÍDO